martes, julio 15, 2008

Rodando con la flaca (I)

Entre mar y viñas

El pasado domingo, nos propusimos hacer una salida con la bici de ruedas estrechas (la flaca), pero sin hacer ningún puerto de montaña, ya que otras veces hemos subido a Montserrat y queríamos hacer algo distinto.

Quedé con el biker Emilio a las 7.30h en la conocida gasolinera Oasis que se encuentra en la entrada al pueblo. La noche anterior cayó una fuerte torme
nta que limpió las carreteras, pero el día se despertó perfecto para hacer unos kilómetros, despejado de nubes y con algo de fresquito.

Empezamos a rodar tranquilamente pasando por los pueblos de Sant Boi, Viladecans, Gavá, Castelldefels, hasta el inicio de la cota máxima del día que se encontraba en las conocidas costas o curvas del Garraf. Antes de empezar a picarnos para alcanzar una grupeta de cuatro bikers, paramos a hacer alguna foto desde uno de los muchos miradores que existen.


Una vez pasadas las curvas, ya en Sitges, y debido al intenso esfuerzo por atrapar al grupo que nos precedía, me entró un fuerte bajón del que pude recuperarme poco a poco. Después de equivocarnos metiéndonos por el lateral de la autopista C-32, salimos hacia Sant Pere de Ribes por una estrecha carretera recién asfaltada, donde volvemos a parar a refrescarnos.

Una vez pasado el pequeño pueblo de Sant Pere, seguimos por una carretera muy tranquila entre pequeñas montañas aún verdes, y muchos campos de viñedos esperando dar buenos vinos y mejores cavas. Este bonito paraje nos llevaba a Canyelles donde teníamos que coger una carretera no tan "amigable".

La carretera se dirigía hacia Vilafranca del Penedés, donde nos esperaba un buen almuerzo para recuperar fuerzas y reponerlas, ya que estabamos en la mitad de la ruta, unos 50 km. Después de una buena sobremesa, era hora de poner pie en las calas, e ir hacia Sant Sadurní de Noia, población muy conocida por sus cavas. Pero antes tenía que hacer una foto de las montañas que nos acompañaron en gran parte de la ruta de vuelta, Montserrat.


Una vez en Sant Sadurní, no hallabamos la salida del pueblo y preguntamos a varios lugareños por donde se iba a Gelida, nuestro próximo destino. Íbamos un poco desorientados, cuando coincidimos con otro biker que iba hacia el mismo lugar; así que nos animó a seguirle para no perdernos. Al principio la cosa fue tranquila porque ibamos hablando de la Quebrantahuesos (mítica pedalada de carretera), pero luego nos puso en fila y nos hizo rodar a velocidades bastante altas. Así que se acabaron las fotos porque no había tiempo de parar....

La subida a Gelida era muy suave y bastante bonita, con muchas curvas y una magnifica vista del Baix Llobregat. Una vez pasado el pueblo todo era bajada hacia Martorell, población que ya conocíamos por haber pasado otras veces. Después vino Sant Andreu de la Barca, donde nos despedimos de nuestro guía temporal, y seguimos hacia Pallejá, Sant Viçenc dels Horts y Santa Coloma de Cervelló, donde nos paramos en la Colonia Güell para tomar el vermú con nuestra amiga Vicky.

En resumen, un día muy agradable para pedalear, ponerse morenos brazos y piernas, y lo mejor de todo, sin pasar calores. Un total de unos 100 km en unas 5 horas, lástima no tener la altimetría, aunque tampoco era mucha.

¡Nos vemos sobre ruedas!

1 comentario:

josep dijo...

Raulio! És una ruta molt bonica, aquesta. Només us faltava prendre una mica de cava, que estàveu al país d'aquesta excel·lent beguda!!

Felicitats per la ruta, i per les explicacions. M'ha agradat molt llegir-les...

Josep (el "Lladu"... o Lladonosa) :)